domingo, 12 de octubre de 2008

Experiencia de Mediación Escolar

Experiencia de Mediación Escolar en la Costa Atlántica Argentina

Autores: Ana V. Russomanno Bermudez de Igolnikov y Daniel Igolnikov
www.mediacionescolar.freeservers.com
discrepanciayacuerdo@hotmail.com

En el Municipio de la Costa Atlántica Argentina se realizó la experiencia piloto del programa de prevención de la violencia ¨Educar para la paz¨.
En el ámbito de las escuelas públicas los programas son solventados con aportes privados gestionándose también otros apoyos estatales.
Todos los programas se enmarcan en la continuidad de los proyectos con base en la prevención y capacitación que la Asociación Internacional de Abogacía Preventiva (AIAP) viene desarrollando desde su fundación en Santiago de Chile en 1993.


EL PROGRAMA DE PREVENCION DE LA VIOLENCIA


Frente a esta encrucijada en que la violencia ha puesto a toda la comunidad social y en particular a la comunidad escolar, hemos elaborado desde el análisis teórico y la experiencia un programa de prevención con educación, que si bien se desarrolla dentro del contexto del aprendizaje escolar, al producir cambios de hábitos o de respuesta buscan extenderse a las formas de convivencia externas a su ámbito.

Este programa comprende básicamente tres módulos: el primero de detección de las causas de la violencia, el segundo concientización de todos los actores del proceso escolar, el tercero entrenamiento en sistemas de resolución de conflictos escolares.


Detección de las causas de la violencia


Creemos que para elaborar un plan eficaz de prevención no pueden establecerse fórmulas únicas ni exclusivas, pues es imprescindible un análisis particular de las causas que generan la violencia en un establecimiento o comunidad dada. Cuanto más circunscripto se encuentre este análisis geográficamente mejor y más eficiente será el programa a desarrollar.

Más allá del planteo general respecto de las posibles causas, lo cual puede inducirse con una investigación global, debemos centrarnos en la investigación particular que podremos analizar a través de encuestas, interrogatorios y charlas con directivos, docentes, padres y alumnos para que cada uno de ellos dé su propia visión del problema.

Estas encuestas deben ser comprensivas en primer lugar del análisis de los conflictos que se susciten dentro y fuera de la escuela. Lo mejor o más práctico podrá será comenzar con preguntas o consignas orientadoras para dar luego opciones de incluir otros puntos no mencionados específicamente.

También será conveniente analizar separadamente cada establecimiento escolar individualmente y dentro del él los distintos niveles educativos (desde el jardín de infantes o nivel inicial, hasta el nivel secundario o polimodal) pues tampoco es conveniente elaborar un plan único pues las causas y consecuencias de las conductas violentas pueden no tener relación entre ellos lo que nos impedirá en definitiva elaborar eficazmente un plan preventivo.

Estas encuentas deben luego ser analizadas en forma teórica y gráfica para tener un panorama más claro de las causas que son necesarias atacar. Se trata de un proceso de evaluación y diagnóstico.


Plan de concientización. Paz vs. Violencia


Luego de un minucioso plan para una aproximación a la determinación de las causas que originan violencia, debe comenzarse un trabajo planificado y sistemático para concientizar a la comunidad escolar en su conjunto (directivos, padres, alumnos, etcl) de la necesidad de utilizar los conflictos con fines constructivos de modo tal que la violencia sea reemplazada progresivamente por la paz pues los episodios de violencia influyen negativamente no sólo en la convivencia escolar sino también y fundamentalmente en el proceso de aprendizaje.

Los autores están de acuerdo en que ¨los conflictos destructivos pueden hacer trizas la eficacia, destruir relaciones, sabotear el trabajo, posponer y reducir los esfuerzos de enseñanza y aprendizaje y devastar el compromiso individual con las metas de la organización¨ (Janz y Tjosvold, 1985)

Debe desarrollarse la conciencia positiva de considerar que el propósito del plan preventivo no consiste en la negación de los conflictos ni tampoco su eliminación, pues los conflictos pueden considerarse desde el punto de vista constructivo como potenciadores de un cambio de conducta o de actitud, pues ¨los conflictos dan la oportunidad de ver con más claridad un problema, generan nuevas ideas y motivan el cambio para mejor¨ (Johnson y Johnson, ob. Citada pág. 32).

Tal como ya lo han expuesto distintos autores¨... para eliminar la violencia y resolver los conflictos destructivos las escuelas deben comenzar por admitir que tales conflictos están fuera de control... el paso siguiente consiste en poner en marcha un programa de prevención de la violencia ...que no sólo incluya medidas para prevenir la violencia sino también modos de desarrollar y sostener patrones constructivos de conducta¨ (Johnson y Johnson- Cómo reducir la violencia en las escuelas, pág. 21).

Pero para el eficiente funcionamiento del programa de prevención de la violencia necesitamos prioritariamente lograr un verdadero compromiso de todos los actores de la comunidad escolar pues cualquier intento que se pretenda sin una participación efectiva de todos ellos está condenado al fracaso.

Es necesario que las autoridades se comprometan con la realización de los programas brindando no sólo su cooperación sino su participación efectiva en el proceso, que los docentes comprendan la necesidad de incluir dentro de los esquemas curriculares distintos aspectos que tienen que ver con la aplicación de los sistemas de resolución de conflictos, herramientas efectivas de comunicación, inversión de perspectivas, propuestas constructivas y análisis positivos de conductas, ya que ¨la capacidad para el liderazgo, la toma de decisiones, la generación de confianza, la comunicación, y el manejo de conflictos deben enseñarse tan deliberada y detalladamente como las aptitudes académicas¨ (D. W. Johnson, 1972/93, 1078/91) que los padres ayuden a sus hijos a incorporar dentro del ámbito familiar los cambios de hábito y aceptación de conductas constructivas que han desarrollado dentro del proceso de aprendizaje, y por último que los alumnos se involucren en este cambio constructivo, tomando conciencia que su partipación implica un proceso pacificador con vistas al futuro mediante el desarrollo de una verdadera conciencia solidaria.

Los alumnos deben asumir que la violencia no es la única respuesta a los problemas y si bien ¨tienen distintas ideas sobre cómo se resuelven los conflictos... algunos se basan en el dominio físico por medio de las amenazas y violencia...otros emplean el ataque verbal, la indiferencia, ceden o replican al otro en sus mismos términos¨(Johnson y Johnson, pág. 34) debemos fomentar que existen otras formas no agresivas.

Debe asumirse que todas las formas violentas producen más y más caos en el aula de modo tal que se impone un cambio necesario si se quiere optimizar el aprendizaje y recuperar la convivencia pacífica.

Otro de los puntos a asumir desde la perspectiva institucional-escolar (autoridades, docentes) está dada por el hecho que la implementación de procedimientos de resolución de conflictos por parte de los mismos alumnos no vulnera en modo alguno el sentido de autoridad desarrollado a nivel escolar, sino que promueve en ellos una sensación de confianza en sí mismos y de compromiso con los otros.

El principio verticalista de autoridad no se encuentra eliminado ni tampoco vulnerado, en todo caso su participación en la resolución de los conflictos reaparecerá cuando haya fracasado el proceso de mediación y deba arbitrarse sobre ellos pues no existe conflicto escolar que pueda quedar sin resolver.

Entrenamiento en resolución de conflictos escolares


¨La prevención de la violencia y la resolución de conflictos están interrelacionadas... El entrenamiento de los estudiantes en la resolución de conflictos no sólo ayuda a la escuela a convertirse en un lugar ordenado y pacífico con educación de alta calidad , sino también mejora la enseñanza¨ (Johnson y Johnson, ob. Citada pág. 18).

El programa contempla en esta fase tres estadios diferentes. El primero la capacitación en herramientas de comunicación, que a su vez comprende seis módulos donde se alterna la herramienta en sí misma con la aplicación de una regla de negociación concreta. El segundo se desarrolló a través de seguimiento y tutoría de los mediadores docentes y alumnos ya entrenados, comenzando en esta fase la práctica con mediaciones originadas en los conflictos que los compañeros accedan a someter al proceso.

La última face, que en realidad es una etapa única sino continua, consiste en la realización de talleres de entrenamiento en nuevas herramientas de comunicación, de reglas de negociación, de perfeccionamiento de los conocimientos ya adquiridos y realización de talleres, seminarios y encuentros con otros mediadores de modo que el intercambio de experiencias contribuya eficazmente al proceso de aprendizaje y capacitación.


EXPERIENCIA EN LA COSTA ATLANTICA ARGENTINA


En la costa atlántica argentina se realizó la primera experiencia piloto del programa de prevención de la violencia escolar

En el relevamiento de la primera fase del programa del año 2001 o sea la detección de las causas de los conflictos escolares en el que han participado directivos, docentes y auxiliares de ocho escuelas, seis de Mar de Ajó, una de San Bernardo y una de La Lucila del Mar se pudo establecer en qué orden eran visualizados los conflictos infra y extra escolares quedando configurado el panorama de la siguiente manera:

Conflictos intraescolares
-nivel socioeconómico 23%
-violencia física 21%
-dificultad de aprender 17%
-ofensas psicológicas 12%
-discriminación 9%
-diferencias de edad 9%
-resistencia a la autoridad 8,9%
-adicciones 0,1% (solamente mencionado por una escuela)

De ello pudo analizarse que las variables que tenían que ver con la violencias (física, y psicológica) ocupaban con el 50% de la conflictividad escolar.

También pudo observarse al comparar los guarismos individuales de cada establecimiento que en aquellos donde el nivel socioeconómico del alumnado estaba por encima de los otros los conflictos motivados en resistencia a la autoridad eran un 50% mayores que aquellos llegando a ocupar el 25% de la conflictividad total.

En cuanto a la conflictividad fuera de la escuela la evaluación también del año 2001 dió los siguientes resultados:
-falla de trabajo 26%
-escazes de recursos 22%
-violencia familiar 21%
-abandono/separación 18%
-rebeldía 5%
-fanatismos deportivos 4%
-creencias religiosas 4%

Concluimos entonces que los aspectos relacionados con la problemática económica ocupaban casi el 50% de la conflictividad escolar.
También aquí la rebeldía en los niveles socioeconómicos más altos era un 50% mayor que en los otros establecimientos.

No dejó de sorprendernos el hecho que resultó del análisis comparativo por separado del staff docente y directivo de un mismo establecimiento, que arrojó resultados de diferencia abrumadora. Los directivos consideraron en general de mayor incidencia los factores socioeconómicos y la dificultad de aprender, en tanto que los docentes centraban su preocupación en la violencia y la resistencia a la autoridad; lo que nos orientó también en la necesidad de incluir esta problemática dentro del plan global.

También se realizó la segunda fase del programa correspondiente al año 2001 o sea el plan de concientización a través de charlas con los directivos y los docentes para explicarles la temática del proyecto y comprometerlos en su desarrollo. Se les explicó que los docentes a través del trato permanente con los alumnos pueden apreciar los progresos diarios que el entrenamiento en mediación y los procesos de mediación propiamente dichos van produciendo en la comunidad escolar. Esto también es necesario para evaluar el desarrollo de los programas de prevención de la violencia y la formación de los mediadores.

Para la capacitación de los alumnos, se siguieron los lineamientos desarrollados en el programa de entrenamiento incluido en el libro ·"Educar para la Paz " (Ed. AIAP 2000, pág. 117 y siguientes).

Siguiendo con el programa, fueron capacitados veinte alumnos mediadores de cuatro escuelas públicas en el nivel de 12 a 14 años, incluyendo en el mapa educativo tres localidades del municipio de la costa, localidad balnearia argentina, los que además de su capacitación han asumido un compromiso con la paz.

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